Desde mi balcón
Nacho Cadena

06/04/2012

Semana Santa, época de reflexión

Llega la Semana Santa y la vida de Vallarta se transforma. Esta época del año es esperada con ansias por una parte muy importante de la población. Para el segmento turístico representa, de alguna manera, el factor de equilibrio en relación con lo buena o mala que haya sido la llamada “temporada alta”. Las expectativas, de cualquier manera, son siempre altas: significa la esperanza de resarcirse de lo que se esperaba del invierno y nunca llegó.

DESDE MI BALCÓN

La Semana Santa para el turismo significa no sólo una esperanza, sino también una ilusión, a veces casi un deseo, siempre un motivo que permite a los prestadores de servicios turísticos afianzarse en la razón de la permanencia, de perseverar, de no rajarse, de seguir insistiendo en ese negocio que a veces se presenta de bajada.

“Ya viene la Semana Santa”... es la expresión de fe; no desde el punto de vista religioso, que es el más olvidado, sino de fe en que más y mejores turistas visitarán nuestro destino y los beneficios se repartirán entre todos los que forman la comunidad turística e indirectamente a toda la población.

Es la Semana Santa la oportunidad para que la secretaria de Turismo, Gloria Guevara  Manzo, o sus delegados orgullosamente declaren su contento al decir: “Labor cumplida”. La ocupación hotelera reporta el cien por ciento.

¡Qué satisfacción!, ¡qué buen desempeño!, ¡qué bien lo estamos haciendo!”. Esta declaración aparecerá en la prensa de prácticamente todos los estados de la República donde el turismo sea pieza importante.

Es la oportunidad de calmar conciencias, insisto, no porque al asistir a los templos la mayoría vaya a declarar sus culpas, no. Es el momento para calmar la conciencia pública y privada y decir que todo lo estamos haciendo bien y el destino está al tope de visitantes. Es bonito, muy bonito, presenciar una ocupación total de cada cuarto que se ofrece en el destino. Estos días, desde los hoteles de gran clase hasta las más humildes casas de huéspedes estarán abarrotados y los visitantes tendrán como última opción el “Camarena”, el más natural de los hospedajes y, desde luego, el más barato.

También otros sectores turísticos estos días correrán con buena suerte: restaurantes, taxis, tiendas de artesanía, vendedores de playa…todos estaremos de plácemes.

 

Limpiar la casa

 

Es también la oportunidad de limpiar la casa, aunque sea por encimita. Cada año, no importa quién esté al mando del Ayuntamiento, se corta el pasto en la Medina Ascencio, se pintan las guarniciones del camellón central, se hace el maquillaje indispensable para presentar una linda cara al visitante; esto no sucederá tanto este año porque la casa se limpio de sobra con motivo del tianguis turístico que recién paso, aunque ya en algunos tramos la decadencia de los jardines empieza a aparecer. Los choferes de taxis estrenan uniforme, con suerte los camiones de transporte urbano reciban la única lavada que se les da en el año, se  pulirá más que nunca nuestro nuevo malecón a, pero en la semana santa estará mucho más lindo y por supuesto, los vendedores de bebidas para llevar renuevan sus amparos y se abastecen de esos enormes vasos desechables que pronto se llenarán de bebidas marranillas y que cubrirán de blanco las calles del centro. Las fuerzas de trabajo del ayuntamiento, como cada año, se esmerarán en limpiar los daños bien tempranito en la mañana, para que las familias puedan visitar el malecón.

Esta Semana Santa se extrañaran por la tarde y durante toda la noche los rugidos de los motores de los carros de los juniors de todas las clases sociales y el estruendo de la música de banda que se escuchaba durante esa competencia sin jueces que mantienen los automovilistas para ver quién posee las bocinas más poderosas. El que alcance más decibeles sería, lógicamente, el triunfador anónimo. Esto por fortuna no lo tendremos en estos días, por que el malecón ya es solo peatonal.

 

Descargo de conciencia

 

En el fondo,  la Semana Santa, desde el punto de vista turístico, es por un lado algo que debemos agradecer. El destino se llena, no hay duda; pero también es un reflejo de la falta de planeación estratégica del propio destino, desde el punto de vista  promocional. La Semana Santa, la bondad turística desde el punto de vista de volumen, no de calidad, no es el resultado de un esfuerzo pensado promocionalmente, mucho menos estratégicamente es algo que sucede por costumbre, por hábitos, por comportamientos y usos de la sociedad mexicana.

Nadie se puede quedar sin vacaciones en esta temporada, sería mal visto; por eso, con promoción o sin ella, con estrategia o sin ella Puerto Vallarta hoy y siempre estará al cien por ciento de ocupación en esta época.

Entonces viene la reflexión.

¿Y qué más? ¿Qué esfuerzos dirigidos tenemos para hacer otras fechas con ocupación total? ¿Cuál es la estrategia permanente para promocionar el destino? ¿Cuál es el proyecto mercadotécnico de equilibrio entre desarrollo de producto y promoción, publicidad y relaciones públicas e institucionales? ¿A quién le toca desarrollar estas estrategias?

Más preguntas: ¿Qué mercados estamos buscando? ¿Cuál es nuestra marca de producto? ¿Qué características diferenciales estamos desarrollando? ¿Cómo nos percibe el universo de compradores de viaje? ¿Qué canales de distribución estamos reforzando? ¿Qué estamos haciendo para fortalecer nuestra relación con otros productos dominantes, como líneas aéreas y aeropuertos? Y la más importante de las preguntas: ¿Qué institución tiene la responsabilidad de dirigir la mercadotecnia de nuestro destino? ¿Será el secretario de Turismo del Estado, su delegado regional, el director de Turismo Municipal, el Fideicomiso de Turismo, la OCV (Oficina de Convenciones y Visitantes), la Asociación de Hoteles de Puerto Vallarta? ¿Todas  ellas  juntas? ¿Todas ellas cada quien por su lado?

La última pregunta: cualquiera de estas instituciones, o todas, o las personas que las componen, ¿están técnicamente preparados para esta titánica tarea? ¿Tienen la comprensión y el apoyo de todos los interesados? ¿Están trabajando en una misma línea? ¿Tienen el respaldo suficiente de aquellos a los que sirven? ¿Tienen el respaldo de las autoridades máximas del estado o de la federación?

 

Época de reflexión

 

Semana Santa es época para reflexionar, además del contexto religioso y la proximidad de la fecha más importante propuesta en la religión católica, que es el Domingo de Pascua, también me parece que nos provee de algunos algunos elementos para la reflexión de nuestra actividad casi única en esta región, como lo es el turismo. Aprovechemos todos para reflexionar con valentía sobre el futuro material de nuestra comunidad vallartense, aunque esto suena muy mundano y poco religioso.

Por hoy fue todo. Muchas gracias. Hasta el próximo viernes.

 

cocinadenacho@gmail.com 

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