Desde mi balcón
Nacho Cadena

11/05/2012

A propósito del Día de las Madres

Los caminos de la vida te van presentando circunstancias, momentos, encuentros que son los que van formando tu propia historia y esa raya que cada uno de nosotros va trazando en el recorrido por la vida.

DESDE MI BALCÓN

Estos caminos, a veces estrechos, a veces anchos, siempre bonitos muchas veces te presentan oportunidades extraordinarias, un encuentro con la naturaleza, una anécdota, el hallazgo de un personaje desconocido, un nuevo amigo después de mucho camino andado, una experiencia gastronómica, es descubrimiento de un autor desconocido. La vida es tan generosa que no necesitamos descubrir América para tener una buena experiencia, no hay muchos hombres o mujeres tan grandes y tan importantes como Pasteur que descubrió la pasteurización o Fleming la penicilina o Einstein la teoría de la relatividad o Isaac Newton la gravedad de los cuerpos físicos o Amstrong que pisó la luna u Otis que inventó los elevadores o Carrier el aire acondicionado o Galileo quien descubrió que la tierra era redonda y además no era el centro del sistema universal o Don Perignon, por casualidad, descubrió ese elixir del romanticismo y la elegancia que engalana las mejores celebraciones, el champagne. Ni qué decir que los científicos como Darwin o pensadores, humanistas y filósofos como Hegel, Kant o Marx que se encontraron con las razones de fondo en el pensamiento humano y en la actualidad Bill Gates que soñó que en cada hogar de este mundo había una computadora personal.

Los comunes, ordinarios y corrientes, también tenemos derecho a que los caminos de la vida nos lleven a encontrar y a descubrir cosas maravillosas. Yo descubrí ayer y desde hace dos meses la grandeza de la maternidad, me la enseño Mamá Flora.

Hace tiempo empezamos a observar que en una ramita frágil de una palma areca, justo a la entrada de la casa, se empezó a formar algo raro que a los cuantos días empezó a tomar forma un nido. Una pajarita y un pajarito, una chuparrosa y un colibrí, empezaron a acarrear poco a poco, con gran paciencia pequeñas porciones de hilo, paja, basuritas y otros tipos de materiales que fueron pegando con no se qué  hasta llegar a formar esta estructura bellísima, envidia del mejor albañil o hasta del mejor ingeniero. Estaba formando el espacio para que ella fuera madre… con qué cuidado, con qué gusto, con que amor lo hicieron. Nosotros seguíamos día a día el avance de la obra, que serviría para recibir a dos bebitos pelones, pequeñitos y bien traviesos. Mamá Flora se echó y puso dos huevos, dos pequeñísimos  huevos, que a la vuelta de los días serían “Pico de Cera” y “Pico de Gallo” los dos robustos bebés. Ella a buscar comida y a ponerla directamente en el pico de los pajaritos, de manera ecuánime y justa, lo mismo para los dos. Un día está Mamá Flora en el granado (árbol que da granadas) chupando la miel para sus crías, cuando percibimos la presencia de la araña negra y patona que se dirigía justo al nido, al parecer con malas intensiones Mamá  Flora la captó desde la distancia y en una fracción de segundo se plantó frente a la araña, revoloteando las alas a 10,000 por minuto, emitiendo ruidos raros y lanzando picotazos… a los dos minutos el prieto y patudo animal atemorizado dio la vuelta y desistió de su proyecto de atacar el nido. Para una madre no hay nada más importante que el bienestar de sus hijos. Flora nos dio la oportunidad día a día por más de dos meses de ir sintiendo ese fenómeno maravilloso que es la maternidad. Desde el coqueteo con “Picotón”, su esposo, hasta el nacimiento y cuidado del producto, como le llaman los ginecólogos a los bebés en proceso. Ayer 10 de mayo Pico de Cera y Pico de Gallo, abandonaron el nido, se cumplió el ciclo, Flora realizó su vocación maternal. Felicidades por el día de las madres.

A propósito del 10 de mayo quiero recordar a un personaje más. A las madres de las madres, las abuelas también son madres, por segunda vez lo son, o sea que son más madres que las mismas madres y sufren y gozan y se preocupan y se divierten más que nadie. La abuela teje la cobijita, hace siempre dos chambritas una amarilla y otra rosita por lo que sea, es la que está pendiente que la mamá  vaya oportunamente al ginecólogo, y que coma y tome las vitaminas, de sorpresa llega a la casa con el “Moisés” como los de antes, ignorando que hoy hay en las tiendas aparatos complicados diseñados con toda la tecnología.  ¿Pero la ternura y el cariño de un “Moisés” como lo comparas con este espantoso artefacto? Diría la abuela. Al momento del nacimiento ¿quién asegura que el Doctor haya hecho correctamente su trabajo? ¿Qué el bebé tenga pañales y cremita para las rozaduras? ¿Y la bata aquella felpa azul para que la mamá no se enfríe? Y después  ¿Quién compra los primeros zapatos para el bebé? ¿Y la primera piñata cuando el niño todavía ni se da cuenta de nada? Y más grandecitos los niños ¿quién les da de comer todo aquello que jamás permitió a sus hijos? ¿Y quién persona las malas calificaciones? ¿Y quién lleva a los críos a su primer viaje? Y los vestidos…y la fiesta de quince años… y la alcagüeta  LA ABUELA.

 

A LAS MAMÁS

 

A las mamás mi saludo y cariño personal, no es necesario hablar del valor de las madres, basta pensar en la propia y de ahí se empieza a decir todo. Feliz día de las madres.

No puedo dejar de acordarme de manera especial de las madres jefe de familia, aquellas que llenan la figura de padre y madre, que solas, a corazón abierto, se entregan a cuidar, a educar a sus hijos, y sobre todo solas insisto, se encargan de cubrir de amor, de cariño y de cuidados a esas creaturas con las que tienen la fortuna de convivir. Para esas mamás mi reconocimiento, mi aprecio y mi admiración.

Es más, por lo que a mí toca, felicito y abrazo respetuosamente a todas las mujeres del mundo, porque las que no son madres, son mamacitas…razón suficiente ¿no crees?

Por hoy fue todo. Muchas gracias. Hasta el próximo viernes. 

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