Hagan olas
Gregorio González Cabral

20/04/2012

Un adiós injusto

Bien lo dijo el que sentenció: En política, los enemigos son de de veras y los amigos, de mentiras. Igual, la gratitud humana es débil para manifestarse, mientras la envidia y la venganza son de lo más estruendosas.

HAGAN OLAS

Hace tres años Rafael González Pimienta barría con el PAN en donde se sentían propietarios a perpetuidad los panistas: en Tepa, en Guadalajara, en la Zona Metropolitana de Guadalajara. ¡Qué brillante estratega! ¡Qué hábil negociador para mantener la unidad interna! ¡Cuánta visión al futuro, al apoyar caras nuevas, jóvenes promesas del nuevo PRI!

Lo de la derrota cuando Zedillo, que le tocó al mismo Rafael González Pimienta “entregar la plaza”, como presidente estatal del PRI, quedaba más que olvidado. ¡Ese Rafa es un fregón!

Es más, los del PRI la vieron tan fácil que dieron por hecho el triunfo rotundo para la siguiente, para la del próximo julio.

Rafael no pudo irse en su mejor momento; terminó su periodo y lo nombraron delegado de quien sabe cuánto, con funciones de “negro de feria”, para recibir los pelotazos, sin contestar siquiera con escupidas.

Cuestión de añeja disciplina partidaria, como entre ellos dicen, tener que estar en las duras y en las maduras, gente de un solo partido.

Se iba a ir en cuanto terminara su periodo, supongo que hasta con cena de despedida, abrazo de Beatriz Paredes y justas palabras de Peña Nieto.

Pero la vieron fácil dejándolo a cargar las inevitables broncas del reparto de posiciones, de una victoria que dan por hecha, y ese desgaste es de lo más ingrato.

Hacerla de “chivo expiatorio”, donde abundan las chivas, ha de ser como quedar amarrado sobre un hormiguero bravo, sin quien alcance a oír los gritos de indignación o de auxilio.

Tiempo y circunstancias a cualquiera lo hacen garras, una y unos fueron responsables del PRI hace tres años; ahora son otros y necesitan gente nueva. sin necesidad de estar parando oreja en la sede del PRI estatal, es obvio que González Pimienta operó y opera lo que planean y resuelven los nuevos responsables, eso no le quita que sea como el pararrayos, hasta donde aguante, para que la gente nueva llegue más cómoda y poniendo cara de ¿“what”? a cada reclamo.

Unos dicen que Rafael González Pimienta no tarda en salir, si es que no se fue desde el domingo a las doce.

Viene Almaguer con todos los elementos, para asegurar que “ni se hablaban”, necesita ese espacio de maniobra para lo duro de la breve campaña.

Ojalá hubiera terminado de otra forma este nuevo periodo de Rafael González Pimienta; pero eso no le quita ser uno de los dos o tres políticos jaliscienses más capaces en cualquier partido, en los últimos treinta años.

Eso ni quien se lo quite.

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