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09/02/2010
EDITORIAL
“Apenas estábamos en la normalización, se vino para la región una sorpresiva temporada de lluvias invernales que de inmediato, afectaron las cosechas del campo vallartense y de Bahía de Banderas que apenas empezaban a levantarse”
Otro reto fuerte
Ni duda cabe que la vida es lucha. Una tras de otra.
Una tras de otra.
Apenas estábamos en la normalización, se vino para la región una sorpresiva temporada de lluvias invernales que de inmediato, afectaron las cosechas del campo vallartense y de Bahía de Banderas que apenas empezaban a levantarse.
Esas lluvias inoportunas dañan el frijol, lo manchan y arrugan haciendo que pierda su valor en el mercado.
Daños grandes en Ixtapa y Las Palmas. Arriba de los 60 millones, para agricultores que muchas veces carecen de seguro y quedan en la calle y endeudados con los prestamistas que son duros, por definición.
Luego de las lluvias se dejó venir la también sorpresiva tormenta invernal, con aires potentes que soplaron destructores en los campos desde Puerto Vallarta, en Jalisco, hasta Tecuala, en Nayarit, causando verdaderos desastres a la agricultura de esta región, conocida como “Costa de Oro” por su importancia agropecuaria.
En Bahía de Banderas ya acudieron los campesinos a la sesión abierta del Ayuntamiento para explicar que perdieron todo lo invertido en dinero y trabajo, por lo que el Ayuntamiento se comprometió a solicitar del Gobierno Estatal atención y apoyo.
Pero más hacia arriba el viento causó estragos severos en toda la zona desprotegida de los vientos por carecer de montañas. Las plantas no soportaron la fuerza de los sorprendentes vientos invernales y terminaron plantaciones de tabaco, frijol, jitomate, maíz.
Por el rumbo de San Blas, Nayarit, al norte, muchas familias pobres quedaron a los cuatro vientos, por lo que de inmediato desde Tepic les llevaron láminas para los techos, cobijas, ropa y despensas. Cerca de Santiago el viento derribó las carpas de un circo, causando la muerte de una persona.
Y aún cuando este nuevo evento negativo, no fue para nosotros tan grave como para el Distrito Federal, Estado de México y Michoacán, necesitamos hacer conciencia y presionar para que pronto se recupere esa parte fundamental e histórica de la región.
Población que por otra parte, ya está acostumbrada a sobreponerse a los graves efectos de los fenómenos naturales que ahora, al decir de algunos, cambiaron de fecha a causa de “El Niño” que vuelve a febrero más loco que de costumbre.
Repetimos, la vida es lucha. Una tras de otra y ahora sí que nos “está lloviendo”. Ni modo . Adelante.











